martes, 28 de julio de 2009

Los chicos crecen...

En varias reuniones entre gente que ronda los 30 años han surgido cosas que tal vez antes hacíamos y ahora no lo haríamos ni locos y viceversa. Es extraño cómo una persona puede cambiar, en parte tiene que ver con el crecimiento, no sólo cronológico sino también emocional, mental e intelectual.
Estas son las que más surgen. Quienes quieran aportar nuevas, serán bienvenidas...

  • Convivir con amigos: La única posibilidad a partir de los 30 años es solo o en pareja, ya la cuestión hippie o adolescente de la convivencia y el "está todo bien" se perdió o desvaneció en algún momento sin que nos diéramos cuenta.
  • Tener trabajos temporales, o de sueldos magros: las pretensiones ahora pasan principalmente por una seguridad económica y poder planificar algo a corto plazo.
  • Comidas sanas: ya no más fritos varios todos los días, ésto podría repercutir automáticamente en nuestro estómago.
  • Vestimenta: cuidamos un poco más las combinaciones de colores, ciertos atuendos.
  • Quienes decían que jamás se iban a casar o tener familia, comienzan a desfilar por los registros civiles, o a reproducirse de manera indiscriminada.
  • Volverse más prejuicioso: no hace falta aclaración, esto sucede con respecto a muchas cosas.
  • Tener temor a cosas que antes no: algo a lo que le llaman conciencia dejó de estar escondida en algún rincón y empieza a agazaparse para atacar con toda su furia.
  • Apertura para escuchar algo más que rock. El oído comienza a necesitar algo más que guitarras eléctricas y furia. Si bien se permanece dentro de cierto estilo, también se van sumando otros ritmos: jazz, tango, bolero, etc.

miércoles, 1 de julio de 2009

CONCURSO DE BELLEZA

Sara Facio


Fotógrafa, editora y curadora, nació en Argentina en 1932 y se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1953. Se inició en la fotografía en 1957. Fue asistente de Annemarie Heinrich.
En 1973 fundó La Azotea Editorial Fotográfica.
En 1985 promovió la apertura de la Fotogalería del Teatro General San Martín de Buenos Aires que dirigió hasta 1988.
Desde 1995 es curadora del patrimonio de fotografía del Museo Nacional de Bellas Artes, que formó y presentó al público en 1998.
Entre sus trabajos más conocidos se encuentran las fotografías a Julio Cortázar






lunes, 29 de junio de 2009

EDITORIAL

Algo está pasando desde que empezó la segunda quincena de este mes de junio. No podríamos definir bien qué.
Pensamos hipótesis y surgieron estas: o ya pasamos a formar parte de una generación que está en camino de sumar leyendas, lo que quiere decir que muchos que conocíamos están empezando a morir; o sea, estamos envejeciendo; o hay algún mensaje que todavía no podemos captar.
Pasamos a enumerar: 16 de junio, Oscar Ferreiro, conocido como el actor que representó a Alberto Lombardo en la telenovela Montecristo, entre otros papeles de "malo". 17 de junio: Fernando Peña y Alejandro Doria. El primero conocido principalmente por sus “criaturas” radiales, su voz virtuosa y sus declaraciones que incomodaban a más de uno, el segundo por Esperando la carroza, película que varios hemos visto una y otra vez y seguimos riéndonos después de veinte años con los mismos gags.
24 de junio: Andrés Cascioli, quien entre otras cosas, fundó en 1972, con Oskar Blotta, la revista Satiricón y en 1978, Humor Registrado y fue uno de los impulsores de Rolling Stone en Argentina.
25 de junio: Farah Fawcett, actriz-símbolo sexual de la década del 70 y protagonista de Los ángeles de Charlie y Michael Jackson (éste último no necesita presentación).
Fuera de gustos o intereses personales de cada quien, es innegable que todos o algunos de ellos formaron parte de nuestra cultura, crecimiento o aprendizaje. Por motivos artísticos, intelectuales, o de entretenimiento.
Ha sido un mes nefasto, con demasiadas bajas, unas más dolorosas que otras, unas más predecibles que otras.
Lo real es que todos son irreemplazables. Surgió también entre nosotros la pregunta ¿y ahora qué? ¿qué hacemos? ¿quién nos queda para hacernos reír, pensar, reflexionar, emocionarnos, cuestionarnos cosas?
Claro está que se están yendo y no quedan muchos con esas características. Que estamos en una especie de abulia, que no surgen nuevos referentes de expresiones artísticas varias. Que todo es una repetición, una copia berreta de íconos, y que éstas no le llegan ni a los talones.
Hay un vacío, una sensación de pérdida grande. Se fueron muchos que decían las cosas como queríamos oírlas, que eran nuestras voces en medios de comunicación, que expresaban de manera clara, precisa, original nuestros pensamientos y sentimientos. La voz de los sin voz.
También habrá muchos para quienes estos hechos pasen desapercibidos, para quienes no signifique nada. Pero eso es harina de otro costal.
Nos sentimos huérfanos de representantes.
La moraleja de esto es que deberíamos proponernos honrarlos de la mejor manera, de la que esté a nuestro alcance. Recordarlos. No olvidar lo que algunos o cada uno de ellos nos inculcaron, ofrecieron, regalaron con su arte.
Tratar de seguir su camino sería una buena forma.
Esperamos poder algún día estar a la altura de la circunstancia.

sábado, 20 de junio de 2009


Dedicamos este blog a la memoria de Fernando Peña.
Gracias por tu talento. Hasta la vista

EDITORIAL

Se fueron. Todos. No vamos a volver a escucharlos. No vamos a poder indignarnos más con el cheto insoportable. Ni reírnos con el puto que daba consejos. Ni enojarnos con ese mexicano cabrón.
Radio Nacional no será lo mismo. Un vacío enorme, casi tan fuerte como un minuto de silencio radial, será protagonista ahora en esa vereda tropical que estará desierta.
No vamos a poder enternecernos con ese pibe chorro que por momentos queríamos matar.
No habrá más "brillos y lentejuelas" para la primera locutora travesti de la radio. Habrá un candidato electoral menos en las próximas elecciones, un tachero porteño que sabía de calles y de códigos ya no carraspeará su garganta.
La obvia referencia a la muerte de Fernando Peña es sólo para entendidos que conocían su arte y su talento.
Cuesta imaginar los próximos días sin su voz en la radio. No sólo no se podrá escuchar a Peña: hemos perdido a Milagritos López, Dick Alfredo, la Mega, Palito, Revoira Lynch, María Elena, Roberto Flores, Sabino, Porelorti, Johnatan y Monseñor Lago. Porque Peña era eso y mucho más.
Cuesta asimilarlo, y cuesta comprender por qué se van los talentosos, los que hacen pensar, los que, nos guste o no su estilo, producen, y a cambio se quedan los mayores referentes de la improductividad.
En los últimos años se fueron Fontanarrosa, Ginsburg, Castello, y ahora Peña. ¿Qué estilo de humor nos quedará? ¿Quedará alguno acaso?
La noticia produjo conmoción y tristeza.
Parecía otro de sus chistes de humor negro, pero no fue así. Le había esquivado tantas veces a la muerte que en esta ocasión la mayoría de los que lo escuchaban habitualmente pensaban que sería algo pasajero.
Estaba lleno de proyectos (quizá debido a esa hiperquinecia que lo caracterizaba): quería escribir otro libro, planeaba una obra de teatro con Perciavale, tenía una productora para ayudar a artistas under, quería volver a hacer la obra que tenía en cartel hasta que empezó con los dolores, y vaya uno a saber cuántas cosas más...
Se nos fue la ternura de Milagritos, sus anécdotas "cubano-miamienses", perdimos a Roberto Flores, que ayudaba a "salir del closet" y recordaba a las 8 de la mañana a todos los HIV positivo tomar su AZT.
Vivió como quiso y eso lo podemos decir pocos: hasta estaba filmando su tratamiento -que muchos entenderán como morbo- para que sirviera a las personas que estuvieran pasando por lo mismo con la intención de "desdramatizar", pensaba venderlo y donar la recaudación al instituto Fleming y a la Fundación Huesped.
Murió Fernando Peña, el padre de las criaturas, el "hijo" de Lalo Mir, el "puto sufrido".
Es un día triste.
Hasta la vista, puto lindo! Te vamos a extrañar mucho.

Moth

Paren todos los relojes, corten el teléfono
Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso
Silencien los pianos y, con un sonido suave
Traigan el ataúd, dejen venir a los deudos
Permitan a los aviones dar círculos en lo alto
Escribiendo en el cielo el mensaje: él está muerto
Coloquen crespones alrededor de los cuellos blancos de los servidores públicos Permitan usar guantes negros de algodón a los policías.
Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste
Mi semana de trabajo y mi domingo de descanso,
Mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canción;
Pensé que el amor duraría para siempre: me equivoqué.
Ahora no se necesitan las estrellas sáquelas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y limpien el fondo;
Pues nada, ahora podrá ser como antes.

Wystan Hug Auden

ACTUALIDAD

12 chicos

Pareciera que ya no fuera noticia, pero en la Argentina aún mueren chicos por hambre.
Esto no es nuevo. En realidad es un mal que debería estar erradicado.
Todavía muchos recuerdan aquel programa de Jorge Lanata a Barbarita, la nena que lloraba porque tenía hambre. Han pasado casi 10 años desde entonces y ahora resulta más importante en la agenda de los medios si Guido Süller tiene un hijo.
Por día mueren 12 chicos a causa de la desnutrición. Es un chico cada dos horas, 84 por semana. Mueren de hambre.
Por si no queda claro: en un país donde se produce alimentos para 330 millones de personas, un país con una población aproximada de 50 millones –o sea, la producción de alimentos sextuplica la cantidad de personas- mueren 12 chicos por día de hambre.
Esto hace pensar que la distribución de la riqueza, de los alimentos, y hasta de la justicia divina, es bastante injusta.
Podría hablarse de la falta de educación, de las familias numerosas y bla bla bla.
Se mueren de hambre 12 chicos por día.
Chicos que vienen de generaciones de hambrientos, de madres desnutridas que a su vez tenían padres desnutridos, chicos que antes de nacer ya están desnutridos porque sus mamás no pueden pasarles el alimento necesario ni siquiera durante el embarazo. Chicos que van a tener problemas motrices, neurológicos, respiratorios y quién sabe cuántos más; si es que sobreviven al primer año de vida.
Se mueren 12 chicos por día. De hambre.
Mientras los políticos en campaña cual vedettes generan conflictos estúpidos, no proponen ninguna idea importante, no son concientes de la falta de trabajo, de la falta de oportunidades ni de lo harta que está una parte importante de la población de tanto chanchullo, mentira y boludeo.
Se mueren por día, de hambre, 12 chicos.
Mientras los médicos de hospitales públicos hacen lo imposible para salvarlos con los pocos recursos con los que cuentan. O tratan de salvar el momento, porque en cuanto ese chico salga del hospital, en un mes volverá a estar desnutrido.
Cuesta mucho pensar que esto cambie sin proyectos políticos serios, cuesta mucho pensar que a la clase dirigente, a los grupos económicos inmensos que manejan gran parte de la riqueza, les importe.
Mueren 12 chicos de hambre. Por día.
Pero estos señores andan regalando plasmas, con sus panzas y las de todos sus familiares llenas.
Mueren 12 chicos por día de hambre.
Y ya me cansé de indignarme, sentirme impotente, hacer un comentario horrorizada y seguir adelante como si nada.
No es justo.
12 chicos mueren de hambre por día.

Moth